A modo de aclaración previa, el headhunter es un proveedor de servicios, por lo que el coste de sus honorarios, precísamente por prestar un servicio de reclutamiento y selección de profesionales, resulta difícil de valorar.
En primer lugar, contratar un headhunter es contratar tiempo. Entre otras tareas, un proceso de selección de un profesional implica redactar anuncios, publicarlos en distintos medios, prospectar a candidatos potencialmente válidos, atender a los descartados debidamente, contactar telefónicamente con las candidaturas preseleccionadas para realizar una primera toma de contacto, convocar a entrevista a aquellas prioritarias, realizar las entrevistas, realizar otras pruebas complementarias y cerrar el proceso de selección.
En el mejor de los casos, este proceso no es inferior a 40 horas, extendiéndose a menudo hasta 60, 80 e incluso más horas invertidas, dependiendo del nivel de exigencia de las condiciones del puesto y de la profesionalidad del headhunter, fundamentalmente.
En segundo lugar, contratar un headhunter no es sólo contratar tiempo. Es contratar eficacia, una solución a un problema, donde el aspecto cualitativo cuenta. En este sentido, ¿está el headhunter capacitado para identificar y atraer a los profesionales que su cliente necesita y cuenta con los recursos necesarios? Aquí está la diferencia. Un junior no es un senior, un profesional contrastado no es recién llegado en este sector y un headhunter comprometido no es lo mismo que otro que delega o que, simplemente, interlocuta con su cliente pero delega el core de su producción en becarios.
En consecuencia, un headhunter es caro o barato según el tiempo dedicado y, en particular, según el valor aportado.
Dando un paso más y yendo a lo concreto ¿de qué honorarios estamos hablando exactamente? Se habla de porcentajes sobre el salario bruto anual. En los años 80 y 90 era habitual el 25% de la retribución bruta anual del candidato e incluso más. Posteriormente la horquilla habitual se situó entre el 20-25%, fruto de una sana y creciente competencia. Con el crash del 2008, contratar pasó a ser una rareza y los honorarios se ubicaron en torno al 15%, porcentaje que sigue siendo vigente hoy en día como indicador medio. En algunos casos, este porcentaje se ha reducido hasta el 10% e incluso menos, acercándose a lo gratuito, lo que suele ser indicativo de precariedad del servicio en alguno o varios de sus parámetros.
Si bien un 15% sobre la retribución bruta anual sigue siendo vigente hoy en día como referencia, el coste de un headhunter es siempre relativo. Dependerá siempre del valor obtenido.
Ahora bien, el criterio acertado para saber si algo es caro a barato no es sólo el porcentaje, sino el valor obtenido por el coste total.
Pagar 2.000 EUR a un headhunter, recruiter o empresa de selección de personal por seleccionar a un contable o a un ingeniero junior, por decir dos ejemplos de nivel no directivo, puede resultar carísimo si el resultado es malo, mientras que pegar 3.000 EUR por la misma selección o incluso algo más puede resultar justificado si esta persona resulta ser marcadamente productiva, aporta aire fresco en la oficina y es un candidato a ser promocionado a medio plazo.
En otro nivel de responsabilidad, pagar 15.000 EUR a un headhunter por seleccionar a un CEO puede resultar una excelente o una pésima inversión si la empresa es más competitiva con esta persona al frente, si el directivo ejecuta acertadamente el plan estratégico que conduce a la obtención los resultados esperados, si genera consensos unánimes para arriba entre los socios o accionistas y si engrasa con tino la compleja maquinaria humana que de él depende.
La capacidad de un headhunter de acertar es la diferencia. Ser incapaz de proponer excelentes candidatos es lo que le hace caro, independientemente de lo que cueste.
Lo que recomendamos a cualquier persona que, en representación de su empresa, esté pensando en contratar a un headhunter, es que ponga en valor lo importante que es contratar bien y acertar, porque esto es la propia estrategia de la empresa y no un servicio commodity que cualquiera lo puede hacer más o menos igual.
Contratar a un headhunter profesional, comprometido y capaz a un precio razonable nunca es caro si pone a disposición de su cliente a profesionales que marcan la diferencia.
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