Según apuntan diversos estudios, la mayoría de candidatos que son convocados a una entrevista de trabajo y son descartados, lo son durante los primeros cinco minutos de la entrevista.
Pero no sólo eso, incluso antes de sentarse cara a cara con el entrevistador ya se ha producido una impresión, que suele ser bastante definitiva en caso de que sea negativa.